- Estaré contenta, alegre cada segundo de mi vida. Porque no merece la pena estar mal, por cada disgusto. Es más, prefiero sonreír a estar llorando todo el día en mi habitación. Estas pequeñas cosas, son las que me hacen pensar que en la vida, hay cosas malas, pero que con ellas aprendes a no tropezar dos veces con la misma piedra. Aprendes a no cometer los mismos errores una y otra vez. Y lo que quiero decir, es que por muchas cosas malas que pasen, siempre pasaran cosas mejores, y si eres feliz, todo irá muchísimo mejor.

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